Historia del alano español en la península ibérica
Orígenes del alano español

Historia del alano español (también llamado bulldog español, perro de presa español o perro de toro) se remonta al imperio sármata (s. IV-II a. C.). Siendo uno de estos pueblos, el pueblo Alano. El que además de darle nombre lo introduce en la península ibérica hacia el siglo IV d. C. en su migración desde el Cáucaso. Estos pueblos vivían principalmente de la ganadería y a la caza. Venían acompañados de sus perros, que habían sido seleccionados -ya desde entonces- para el pastoreo, para la caza, para la protección del ganado y de las familias que vivían en los poblados, que eran constantemente asaltados por tribus rivales. Por lo que además era muy valorado como perro de guerra.
Encontramos referencias al alano español en el siglo XIII a través de Gonzalo de Berceo. En el siglo XIV a través de la obra “Libro de la montería”. Encargada por el Rey Alfonso XI “el justiciero”, y es en esta obra donde esbozan los primeros “estándares” describiendo tanto sus instintos atávicos como sus rasgos físicos. También fueron utilizados como perros de guerra en la reconquista. También son utilizados contra los musulmanes. Situándolos en primera línea de frente durante toda la reconquista.
Alanos españoles célebres fueron “Becerrillo”, que combatió a los caribes y que murió defendiendo a su amo. “Leoncillo”, (hijo de “Becerrillo”). Acompañó a Vasco Núñez de Balboa en su travesía siendo el primer perro en ver el océano Pacífico. “Amadís” era otro alano español famoso por arrancar las entrañas a lo indios que se revolvían o presentaban resistencia. Una vez finalizada la conquista de América fueron relegados a la caza mayor, a la guarda y defensa de personas, de propiedades, al manejo del ganado bravo en semi-libertad. En las carnicerías los alanos sujetaban al toro, vaca o cerdo mientras el carnicero lo sacrificaba.
“… los amerindios, bajo la torva mirada y los inauditos ladridos de los perros, quedaban totalmente aterrorizados y desconcertados.” Bernal Díaz del Castillo
“Perros enormes, con orejas cortadas, ojos de fiera de color amarillo inyectados en sangre, enormes bocas, lenguas colgantes y dientes en forma de cuchillos, salvajes como el demonio y manchados como los jaguares” .
Testimonio de varios indios relatado por el fraile Bernadino de Sahagún.
“… los lebreles (o alanos) que traían consigo, que eran grandes y traían las bocas abiertas, las lenguas sacadas, e iban carleando”.
Moctezuma.El alano o lebrel (que así se llamaba en esta época al alano de montería) Amadís, viendo la caza, Bien como lobo dentro de cabañas, unos derriban y otros despedaza echándoles de fuera las entrañas.
Juan de Castellanos
La suerte de “perros al toro”
En los siglos posteriores era costumbre en las plazas de toros soltar alanos españoles. Con el fin de que tumben un toro bravo de 600 kg para su posterior sacrificio. Los espectáculos taurinos con perros eran frecuentes, hasta mediados del siglo XIX, que fueron prohibidos. Debido a esto durante el siglo XX estuvieron a punto de extinguirse. Quedaron pequeños reductos en áreas rurales del norte, sur y oeste de España. Concretamente en el área de Salamanca. Donde siempre (desde el s. V) se ha utilizado para el manejo de ganado bravo en las dehesas. Para la caza mayor. Guarda y defensa de propiedades y personas.
El alano español en la actualidad
Gracias a estos reductos y al proyecto de recuperación de la raza del que formamos parte desde sus orígenes, los alanos españoles continúan siendo usados para el manejo de ganado bravo, caza mayor y guarda y defensa. Siglos de historia corren por las venas del alano español.














